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Cómo comprime sin subir nada
Casi todos los compresores mandan tu archivo a un servidor, lo achican allá y te lo devuelven. Este no. Tu navegador ya trae adentro un codificador de JPEG y de WebP, y esta página simplemente le pide que vuelva a guardar la imagen con la calidad y el ancho que elegiste.
Eso tiene una consecuencia que conviene decir sin vueltas: como no hay subida, no hay nada que se pueda filtrar, nada guardado y nada que borrar después. Y puedes comprobarlo: abre la pestaña de red de tu navegador, comprime un archivo y observa que no sale ninguna petición.
También significa que la herramienta funciona sin conexión una vez cargada la página, y que una foto de 20 MB no tiene que viajar dos veces por tu conexión antes de que veas el resultado.
WebP o JPEG: cuál conviene
Google publica que los archivos WebP con pérdida salen entre 25 y 34 % más chicos que un JPEG de calidad comparable. WebP funciona en todos los navegadores principales de hoy, así que para cualquier cosa que vaya a una web es el mejor punto de partida, y es el que la herramienta elige sola.
JPEG sirve cuando el archivo tiene que abrirlo algo más viejo o más quisquilloso: una imprenta, un marketplace que rechaza WebP, un sistema interno que nadie quiere tocar. Pesa un poco más a igual calidad, y lo acepta todo el mundo.
Hay algo que esta herramienta no va a fingir: si le das un PNG y le pides un PNG, no pasa casi nada. El PNG es un formato sin pérdida, así que no hay perilla de calidad que girar. Para que un PNG baje de verdad hay que cambiarle el formato, y por eso te ofrecemos WebP.
Hasta dónde bajar la calidad
Calidad 80 es el punto por donde empezar. En fotografías suele sacar casi todo el peso sin dejar nada que se note en pantalla. Por debajo de 60 el daño empieza a verse en cielos, piel y degradados: las zonas suaves son las primeras en mancharse.
Las capturas de pantalla, los logotipos y cualquier cosa con texto nítido se comportan distinto. La compresión con pérdida ensucia el borde de las letras, así que esas piden un valor más alto, o un formato pensado para color plano.
La manera honesta de usar la barra es moverla y mirar el resultado, en vez de confiar en un número. Comprime el mismo archivo a 80 y a 60, abre los dos y decide con tus propios ojos cuál publicarías.
Por qué el ancho importa más que la calidad
Una foto recién salida del teléfono mide a menudo 4.000 píxeles de ancho. El lugar donde termina —una ficha de producto, una nota, un listado— quizá la dibuje a 600. Cada píxel más allá de lo que la pantalla realmente pinta es peso que nadie ve.
Redimensionar antes de comprimir es el ahorro más grande que hay en esta página, y por eso la herramienta ofrece un ancho máximo al lado de la calidad. Ponlo cerca del tamaño en que la imagen se va a ver de verdad, y la calidad pasa a importar mucho menos.
Hacerlo una vez es fácil; hacerlo siempre es el problema
Comprimir un puñado de archivos a mano funciona bien. Deja de funcionar cuando las imágenes llegan todas las semanas, cuando las sube otra persona, o cuando la misma foto tiene que existir en cuatro tamaños para cuatro pantallas distintas.
Ese es el trabajo que hace NimboCDN en un sitio WordPress: prepara cada imagen en el tamaño que la pantalla del visitante va a dibujar de verdad, en el formato que su navegador acepta, y la entrega desde nuestro lado en vez del tuyo — en WebP en el plan gratis, y en AVIF en el Pro, que suele pesar todavía menos. Instalas el conector y cambia la entrega; nada de tu biblioteca se reescribe.
Si quieres saber si te conviene, el medidor de imágenes pesa los bytes que tus páginas entregan hoy y estima cuánto pesarían después.
Preguntas
¿Mis imágenes se suben a algún lado?
No. La compresión corre en tu navegador, en tu dispositivo. No hay subida ni copia de nuestro lado, y puedes verificarlo en la pestaña de red de las herramientas de desarrollo.
¿Hay algún límite?
Veinte archivos por vez, de hasta 25 MB cada uno. El límite existe porque el trabajo ocurre en tu propio dispositivo, y un teléfono con veinte fotos grandes abiertas a la vez se queda sin memoria.
¿Por qué mi PNG casi no baja?
El PNG es sin pérdida, así que volver a guardarlo como PNG no tiene casi nada que quitar. Elige WebP y la misma imagen suele bajar muchísimo.
¿Conserva los datos EXIF?
No. Volver a codificar descarta los metadatos, incluidas las coordenadas GPS y los datos de la cámara. Para publicar en la web eso suele ser bienvenido, pero guarda los originales si necesitas esa información.
¿Y los GIF animados?
Solo sobrevive el primer cuadro, así que esta no es la herramienta para ellos. Una animación casi siempre está mejor como archivo de video.
¿Necesito una cuenta?
No. Sin cuenta, sin correo y sin tarjeta. La página no sabe quién eres.

