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Cómo funciona sin subir nada
La mayoría de los redimensionadores en línea mandan tu foto a un servidor, le cambian el tamaño allá y te la devuelven. Este no. Tu navegador ya sabe abrir una imagen, dibujarla en otro tamaño y guardarla de nuevo; esta página solo se lo pide, con las medidas que tú elijas. Al reducir, cuida que la imagen siga viéndose nítida.
Como no se sube nada, no queda nada guardado con nosotros, nada puede filtrarse y no hay nada que borrar después. Si quieres comprobarlo, abre la pestaña «Red» del navegador (tecla F12), redimensiona una foto y comprueba que no sale nada.
Un problema típico en otras herramientas: la foto tomada con el celular en vertical que sale acostada. Aquí no pasa: el navegador lee la posición en que estaba el celular y endereza la imagen antes de redimensionarla.
En píxeles o en porcentaje: ¿cuál usar?
En píxeles indicas el tamaño final: 1.200 de ancho, por ejemplo. Es lo que piden un sitio web, un marketplace o un formulario con medida exacta. Completa solo el ancho y el alto se ajusta solo; completa solo el alto y se ajusta el ancho. Con los dos completos y «Mantener proporción» marcada, la imagen cabe en esa caja sin recortarse ni estirarse.
En porcentaje indicas cuánto quieres: 50 % deja cada lado con la mitad de su largo, y la imagen queda con un cuarto de los píxeles. Sirve cuando tienes muchas fotos de tamaños distintos y solo quieres todas más chicas, en la misma proporción.
Si desmarcas «Mantener proporción» y completas ancho y alto, las dos medidas quedan exactamente como las pediste, y la imagen puede salir estirada o achatada. Hazlo solo a propósito.
Reducir es seguro; ampliar no crea detalle
Al reducir, quedan solo los píxeles que la pantalla iba a mostrar de todos modos. Al ampliar pasa lo contrario: el navegador inventa píxeles nuevos a partir de los vecinos, y la foto sigue igual, solo que más grande y más blanda. Esta herramienta no devuelve detalle que la foto original no tenía, y ampliar mucho suele dejarla borrosa.
Por seguridad del navegador, el resultado puede medir como máximo 8.000 píxeles por lado y 36 millones de píxeles en total. Por encima de eso, la fila del archivo te avisa en lugar de entregarte un archivo en blanco.
Redimensionar también aligera la imagen
Una foto recién sacada del celular suele medir 4.000 píxeles de ancho, y el lugar donde va a terminar —la ficha de un producto, un artículo, un listado— quizá la muestre a 800. Lighthouse, la auditoría de velocidad de Google, dice que una página nunca debería entregar imágenes más grandes que la versión que se ve en la pantalla de quien la visita: lo que pasa de ahí es peso de sobra que retrasa la carga.
Pasar de 4.000 a 1.200 píxeles de ancho quita más del 90 % de los píxeles. Eso no equivale a 90 % menos peso en el archivo, porque el peso también depende del formato y de la calidad, pero es el mayor ahorro posible. Después de redimensionar, puedes reducirlo todavía más con el compresor de imágenes.
¿Mismo formato u otro?
Por defecto, el archivo sale en el mismo formato en que entró: JPG sigue siendo JPG, PNG sigue siendo PNG y WebP sigue siendo WebP. Si el navegador no sabe guardar el formato original, como en un GIF, el archivo sale en PNG. También puedes elegir WebP o JPEG.
El control de calidad vale para JPEG y WebP (la página lo muestra de 40 a 100). El PNG no pierde calidad al guardarse, así que no tiene ese control: para que un PNG pese menos hay que reducir sus medidas o cambiar de formato. Al guardar en JPEG, el fondo transparente pasa a blanco, porque el JPEG no admite transparencia.
Hacerlo una vez es fácil. Hacerlo siempre es el problema
Redimensionar unos cuantos archivos a mano funciona bien. Deja de funcionar cuando las imágenes llegan cada semana, cuando las sube otra persona, o cuando la misma foto tiene que existir en cuatro tamaños para cuatro pantallas.
Ese es el trabajo que NimboCDN hace en tu sitio WordPress: prepara cada imagen en el tamaño que la pantalla de quien visita va a mostrar de verdad y en el formato que su navegador acepta, y la entrega desde nuestro lado, no desde el tuyo — en WebP en el plan gratuito y en AVIF en el Plan Pro, que suele pesar todavía menos. Instalas el conector y la entrega cambia; nada de tu biblioteca se reescribe.
Para saber si vale la pena en tu caso, el medidor de imágenes pesa lo que tus páginas entregan hoy y estima cuánto pesarían después.
Preguntas
¿Mis imágenes se suben a algún lado?
No. Todo corre en tu navegador, en tu dispositivo: no hay subida ni copia de nuestro lado. Para comprobarlo, abre la pestaña «Red» de las herramientas de desarrollo (tecla F12) y comprueba que no sale nada.
¿Hay algún límite?
Hasta veinte archivos a la vez, de hasta 25 MB cada uno, y el resultado puede medir como máximo 8.000 píxeles por lado y 36 millones de píxeles. El límite existe porque el trabajo se hace en tu dispositivo, y un celular con veinte fotos grandes abiertas a la vez se queda sin memoria.
¿Cómo achico una foto sin deformarla?
Deja marcada «Mantener proporción» y completa solo el ancho o solo el alto. La otra medida se calcula a partir de la proporción de la propia foto.
¿La imagen pierde calidad al redimensionarla?
Al reducir, salen algunos píxeles, y eso es lo que baja el peso. En JPEG y WebP el archivo se guarda de nuevo ya comprimido, con una pequeña pérdida de detalle, y por eso la calidad empieza en 90. En PNG solo cambian las medidas.
¿Conserva los datos de la foto (fecha, ubicación, cámara)?
No. Al guardar de nuevo, esos datos ocultos (el EXIF), como la ubicación del GPS y el modelo de la cámara, no se conservan. La posición de la foto se corrige antes, así que sale del lado correcto. Guarda los originales si necesitas esa información.
¿Y los GIF animados?
Solo se conserva el primer cuadro, así que esta no es la herramienta adecuada. Una animación casi siempre queda mejor como video.
¿Necesito una cuenta?
No. Sin cuenta, sin correo y sin tarjeta. La página ni sabe quién eres.

