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Un JPG ya llega comprimido
El JPEG es un formato con pérdida: cuando la cámara o el celular guarda la foto, ya descartó detalles que el ojo casi no percibe. Comprimir un JPG es hacer eso otra vez. El navegador abre la imagen y la guarda de nuevo, con la calidad que elijas.
Cada vuelta pierde un poco más, y lo que se pierde no vuelve. Por eso la regla más útil de esta página es simple: comprime a partir del archivo original, el de la cámara o el exportado del editor, y no de una copia que ya pasó por una aplicación de mensajería o se descargó de un sitio. Una foto recomprimida varias veces llega con manchas en bloque, y una vuelta más solo la empeora.
Subir la calidad no devuelve lo que se perdió
Guardar con calidad 95 un JPG que se guardó con 70 no recupera nada: el archivo crece y la imagen sigue con los defectos de antes. Cuando el resultado sale más pesado que el original, la lista avisa «ya estaba liviana», y lo mejor es quedarse con lo que ya tenías.
El número de la calidad tampoco es una medida universal. Cada codificador usa su propia escala, así que 80 en un programa no es lo mismo que 80 en otro. La forma confiable es comparar el resultado con los ojos, y no el número.
Dónde está el peso de verdad: ancho y formato
Los dos mayores ahorros de un JPG no vienen de la calidad. El primero es el ancho: una foto de celular tiene fácilmente 4.000 píxeles, y la página rara vez muestra más de 1.200. La herramienta ya empieza con un tope de 1.600 px; ajústalo al tamaño en que va a aparecer la foto.
El segundo es el formato. Medimos 14 imágenes de dos tiendas reales con la calidad percibida igualada: el WebP necesitó un 21,8 % menos de bytes que el JPEG en la mediana, y quedó más chico en 11 de las 14. El método está en el artículo sobre formatos de próxima generación. Por eso el WebP ya viene elegido.
Cuando el resultado tiene que seguir siendo JPG
Un marketplace que rechaza WebP, una imprenta, un adjunto de correo, un sistema viejo: elige JPEG en «Guardar como». Empieza en 80 y sube solo si aparecen manchas en el cielo, la piel o un degradado, que son las zonas lisas y las primeras en mostrar la compresión.
Recomprimir también descarta los metadatos EXIF, incluida la ubicación GPS que muchos celulares graban en cada foto. Para publicar en la web suele ser una ventaja; guarda el original si necesitas esa información.
En un sitio WordPress, con cada foto nueva
Quien publica fotos todas las semanas no va a pasar cada una por aquí. NimboCDN lo hace en la entrega: el JPG original queda en tu biblioteca, y cada visitante recibe la foto en el tamaño que dibuja su pantalla, en WebP en el plan gratuito o en AVIF en el Plan Pro. No se reescribe nada, y desactivar el conector deja todo como estaba.
Para saber cuánto pesan hoy las fotos de tus páginas, el medidor de imágenes pesa cada una y estima cuánto pesarían después.
Preguntas
¿JPG y JPEG son lo mismo?
Sí, es el mismo formato. La extensión de tres letras viene de sistemas viejos que no aceptaban cuatro.
¿Cuántas veces puedo comprimir la misma foto?
Lo ideal es una, a partir del original. Cada vuelta sobre un JPG pierde un poco más, y la pérdida se acumula.
¿Por qué la foto quedó más pesada?
Porque ya estaba bien comprimida, o porque la calidad elegida es mayor que la del archivo. La lista marca «ya estaba liviana»: quédate con el original o baja la calidad.
¿Hay algún límite?
Veinte archivos por vez, de hasta 25 MB cada uno. El trabajo ocurre en tu propio dispositivo, y un celular con veinte fotos grandes abiertas a la vez se queda sin memoria.
¿Mis fotos se suben a algún lado?
No. La compresión corre en tu navegador, en tu dispositivo, y puedes comprobarlo en la pestaña de red de las herramientas de desarrollador: no sale ninguna petición.

